Las mujeres líderes en firmas y organizaciones tradicionales uruguayas deben enfrentarse a grandes desafíos con estrategias que potencien sus habilidades y fortalezcan sus talentos. En Uruguay el liderazgo femenino crece paulatinamente y forma parte de la discusión en escenarios académicos y laborales.
Principales desafíos y estrategias necesarias
La gestión de dirección femenina en empresas e instituciones está dando que hablar en Montevideo y los logros organizacionales y económicos alcanzados bajo la tutela femenina, necesitan de estrategias para que más féminas aporten sus conocimientos y ocupen cargos de responsabilidad.
Baja participación pese a alta capacitación femenina
Se calcula que cerca de un 15% de los cargos de alta dirección en grandes firmas de la región son ocupados por mujeres. Una cifra que habla del desequilibrio en la participación femenina en la conducción de empresas y que llama a la reflexión, dada la creciente formación académica y alta experiencia femenina en todos los sectores relacionados con los negocios.
La estrategia es destacar que en la región las mujeres cuentan con mayor formación académica universitaria de grado y postgrados de un 70%, frente a cerca de un 54% masculina.
Escasa promoción de cambios legales e iniciativas privadas
Es un contexto que empieza a cambiar lentamente en Uruguay y en toda la región, gracias a cambios jurídicos que impulsan la capacitación, trabajo y participación femenina y las iniciativas de representantes de organizaciones y empresas que se ocupan de aplicar políticas inclusivas para dar mayores oportunidades a las mujeres que están preparadas para ocupar cargos importantes.
La estrategia es ofrecer mayor visibilidad a las mujeres que alcanzan importantes posiciones de liderazgo y logran importantes avances en sus firmas.
Poca presencia femenina en toma de decisiones
Las grandes empresas tradicionales que no cuentan con gerentes concientizados con la necesidad de la inclusión de género, obviamente no tienen presencia femenina en sus mesas de trabajo donde se seleccionan a las personas a ocupar cargos de responsabilidad media y alta.
En ese sentido, las empleadas que se destacan en sus profesiones y experiencias laborales se estancan laboralmente pese a tener talento, experiencia y disposición. Muchas mujeres son asistentes de jefes que dependen de sus aportes.
Causas históricas
Es una realidad que está relacionada con circunstancias históricas donde el liderazgo masculino es considerado como la normalidad y la mujer ocupa doble función, trabaja y ejerce faenas domésticas y compromisos familiares. Muchas mujeres se apartan del ejercicio profesional para ocuparse de sus familias, algo que es una decisión personal loable, pero que impacta su rol laboral.
Estropeo interno y Síndrome de la impostora
Importantes gerentes, investigadoras, creativas y mujeres que ocupan diferentes cargos importantes, han comentado que se les dificulta dar a conocer sus proyectos profesionales y solicitar recursos para llevarlos a cabo, dado que presumen que se conseguirán con negativas a sus propuestas, sobre todo en profesiones y empresas consideradas masculinas.
Asimismo, las mujeres más talentosas pueden sufrir del síndrome de la impostora, el cual las lleva muchas veces a tomar decisiones contradictorias con sus capacidades y habilidades laborales. La alta presión social impacta su mente y les dificulta que continúen escalando en sus carreras profesionales.
La estrategia requiere acompañamiento a la mujer empleada para que se convierta en gerente y líder por su empatía y capacidad. También, se precisa de la construcción de una conciencia femenina más sólida sobre su autoestima. Elena Mara de Posadas




