El control y seguimiento de COMAP empieza el mismo ejercicio en que se presenta el proyecto de inversión y sigue hasta que vencen el plazo de ejecución de las inversiones, el de uso de los beneficios y el cronograma de indicadores. Es la etapa en la que se verifica, con números de cada año, si el empleo, las exportaciones y las inversiones prometidas en la matriz existen de verdad.
Es fácil dedicar meses a la solicitud y casi nada a lo que viene después, aunque es ahí donde aparecen las inspecciones y las reliquidaciones. Estas son las preguntas clave de esa etapa.
¿Qué es el control y seguimiento de COMAP?
Es la declaración jurada anual con la que la empresa informa la ejecución de la inversión, los beneficios fiscales que usó y el cumplimiento de los indicadores comprometidos. Junto con ella van la declaración jurada de impuestos y los estados contables, con el informe que corresponda según el tipo de contribuyente. La Comisión de Aplicación compara esos datos con la matriz aprobada y puede pedir más información.
Con el Decreto 329/025, vigente desde el 1 de febrero de 2026, el MEF anunció nuevas tecnologías para el control y seguimiento. Las empresas sin contabilidad suficiente no presentan informes sobre estados contables, pero sí su declaración jurada de impuestos.
¿Cuándo hay que entregar la información?
El Decreto 329/025 fija un plazo de 4 meses desde el cierre de cada ejercicio económico. La obligación incluye el ejercicio de presentación del proyecto y corre aunque la declaratoria todavía no esté aprobada.
Un ejemplo: una empresa que cierra su ejercicio el 31 de diciembre y presentó el proyecto en septiembre tiene que reportar ese año parcial antes de fin de abril, aunque la resolución llegue después.
Anotar ese primer vencimiento el mismo día en que se presenta la solicitud evita un olvido que después sale caro.
¿Qué indicadores se miden?
Los mismos que dieron puntaje en la solicitud. La matriz del decreto vigente incluye:
- Generación de empleo.
- Descentralización.
- Aumento de exportaciones.
- Sostenibilidad ambiental, que reemplazó al indicador de tecnologías limpias.
- I+, el indicador de adecuación tecnológica, investigación, desarrollo e innovación.
- El indicador estratégico, para sectores definidos como estratégicos.
En el seguimiento se compara cada valor real con el comprometido. Si el proyecto ganó puntos por invertir en un departamento del interior, la obra tiene que estar ahí; si los ganó por empleo, las nóminas tienen que mostrar esos puestos año tras año.
Para ver cómo la matriz se traduce en exoneración de IRAE, este análisis del régimen lo desglosa con números concretos.
¿Puede haber una inspección en cualquier momento?
Sí. El Decreto 329/025 establece que el control puede hacerse en cualquier momento del proceso de ejecución y de operación del proyecto. Si se verifica un incumplimiento de las obligaciones asumidas, corresponde reliquidar los tributos exonerados.
El mismo decreto le da a la Comisión la facultad de auditar la información y comunicar los incumplimientos a la DGI para la reliquidación. Para la empresa, eso significa tener los papeles listos todo el año, también fuera de la fecha del reporte.
¿Qué pasa si una meta se cumple a medias?
Depende de qué se incumple y de si la empresa lo informa. Con la inversión, si la empresa cumple solo en parte los objetivos sustanciales del proyecto, tiene que informarlo a la Comisión y reliquidar lo exonerado de más, con multas y recargos. Si no lo informa, se considera que el proyecto no cumplió en su totalidad y reliquida todos los tributos exonerados.
Con los indicadores, el control se hace al final del cronograma. Se admite un margen de tolerancia del 10% sobre el puntaje comprometido; si el desvío es mayor, la empresa conserva el beneficio que corresponde al puntaje alcanzado y reliquida la diferencia, actualizada por la unidad indexada.
¿Qué errores de la presentación se pagan en el seguimiento?
Casi todos los errores fatales nacen en la solicitud y se descubren en el control.
- Una situación inicial mal calculada, que infla el aumento de empleo o de exportaciones.
- Metas que dependían de contratos que nunca se firmaron.
- Inversiones anteriores a la presentación que quedan fuera de la ventana de seis meses o del tope del 20%.
- Facturas y nóminas que no coinciden con la contabilidad.
Por eso el mejor momento para preparar el seguimiento es antes de presentar.
